En la era de los grandes modelos de lenguaje emerge el Homo necessitatus

De Prometeo al loro de Hefesto: el Homo necessitatus

Una lectura crítica sobre la autoexigencia humana y la transferencia técnica en la era de los grandes modelos de lenguaje

Prometeo se desgasta como consecuencia de una autoexigencia sin límites. Es lo que argumenta Byung-Chul Han en La sociedad del cansancio(2010), cuando diagnostica el paso a una sociedad del rendimiento caracterizada por la autoexplotación.

El mito griego se regenera cada noche para entregarse en la siguiente jornada al deseo irrefrenable de ser autoexigente consigo mismo, una fatiga que se convertirá después en un grito de «no me gustan las tareas repetitivas», «el algoritmo puede hacerlo más rápido, más eficiente». Prometeo cede su trono, no sin cansancio y obstinación, y pasa el “baton” a Hefesto.

A tres lustros de la salida del libro, de Han, en 2010 tiene lugar, probablemente, el cambio tecnológico más grande en la historia de la humanidad que pareciera quiso relevar en su tarea a Prometeo. Con gusto, un Hefesto atento, creativo, ha tomado el mando.

Las plataformas de inteligencia algorítmica capturan la necesidad humana de comprender, clasifican su demanda y la transforman en flujo estadístico. La economía deja de operar sobre mercancías materiales para hacerlo sobre vectores de significado.

Y en la red de la necesidad semiótica eso es sinónimo de una mayor extracción de datos, de una expropiación semántica que se convierte en vectores y en un modo de escritura técnica (écriture, en el sentido derridiano) que aplana el acervo cultural de la humanidad.

Lo humano ahora solo cobra sentido en la red de la necesidad. Prometeo, no conforme con la cesión, seguirá regenerándose cada noche, mientras el loro de Hefesto, desde la fragua, continúa su ilimitada creación de Ceros Falsos Demandantes del sentido e interpretación humana, de regulación humana.

El Homo necessitatus ha nacido.