Silueta humana observando una red luminosa de estructuras geométricas y datos, representando el sistema algorítmico de producción de verdad

EL NUEVO RÉGIMEN DE VERDAD: PODER, NECESIDAD Y EL ALGORITMO

No hay nada que empodere tanto como el discurso, no hay nada que destruya tanto como el discurso asentado en la verdad o en la no verdad.

En la entrevista Truth and Power, Michael Foucault dijo:

“La verdad no está fuera del poder ni carece de poder… Cada sociedad tiene su régimen de verdad, su «política general» de la verdad: es decir, los tipos de discurso que ella acoge y hace funcionar como verdaderos…”

En la red de la necesidad semiótica (RNS), en ese espacio en el que interactuamos con el algoritmo, en particular con los grandes modelos de lenguaje, y que está imbuido del pasado, presente y futuro de lo que denomino ASGA, es decir, la agencia semiótica generativa abductiva, es donde se construye y deconstruye, se exacerba o no la necesidad del individuo. Ese mismo individuo que vive en sociedad, se reúne en sus trabajos, en los gimnasios, en las escuelas e iglesias, el mismo que también puede que sea el responsable de elegir a los representantes del poder; y en última instancia, el que persigue el sueño de satisfacer su necesidad y de construir su realidad.

Verdad y necesidad son dos fuerzas que dibujan la red

La primera establece qué puede circular como legítimo y la segunda moviliza y sostiene la interacción constante del usuario con el sistema; la verdad circula hoy como un bucle, volviéndose, en ocasiones, viral, aunque no todo lo viral haya sido comprobado. La necesidad, convertida en materia prima, fortalece los nodos del sistema; sin ninguna de estas dos condiciones la red se tambalearía y dejaría de constituir su propio régimen de la verdad, donde el Cero Falso Demandante, es decir, el output, como núcleo de la interacción humano–algoritmo, puede que no sea «la verdad» sino la representación del régimen de verdad del usuario en el presente. No olvidemos, en este punto, el pasado de ASGA y tampoco cómo en cada interacción con el modelo construimos su futuro, en una relación donde la verdad deja de ser neutra y alimenta la necesidad.

Hoy Google, Meta, OpenAI, Microsoft, las Big Tech, constituyen el puente que «visibiliza» la verdad de la inteligencia algorítmica, pero detrás de esa propuesta puede que no todo esté tan claro. Estas plataformas funcionan, en términos foucaultianos, como los nuevos aparatos de producción y distribución de la verdad, ampliando y modulando lo que se reconoce como válido dentro del ecosistema algorítmico.

El modelo del ciclo dinámico

La red de la necesidad semiótica (RNS), sostenida por la dependencia humana tecnológica, por la existencia de un actor no biológico y de una interrelación híbrida, no es un evento aislado, sino un ciclo de retroalimentación continuo que condiciona tanto al sujeto como a su entorno.

El sujeto actual, el Homo necessitatus (hn), inicia el ciclo de interacción con el modelo y activa la RNS. Esa activación es lo que nutre al sistema y lo que fomenta su dependencia del sistema algorítmico. Necessitatus aplica o no, durante la iteración, factores de criticidad en sus distintos niveles; con ello se fortalece su red de dependencia, y el modo de producción del sistema echa a andar. No nos equivoquemos: el hn no es solo el usuario inocente que supone estar privilegiado por la “eficacia” del sistema; el hn incluye, asimismo, al creador en su dimensión de movilizador de capital, al regulador que no regula porque le falta comprensión de lo que es esta “cosa” híbrida, e incluso al maestro, que en las aulas aún no ha sido alfabetizado y se enfrenta al reto de la red y de lidiar con la necesidad como materia prima del nuevo régimen de verdad.

Pero ¿por qué aplicar un Factor de Criticidad a nuestra interacción con los modelos de lenguaje pudiera marcar la diferencia?

El pensamiento crítico no es un lujo. Es, ante todo, una necesidad humana indispensable para contrarrestar los efectos de la necesidad suplida. Lo fácil, como lo barato, puede resultar caro.

Y aunque la decisión siempre será personal, subrayamos que la mejor opción probablemente sea incluir en nuestra práctica cotidiana al sujeto Curador, un actor que sabe y entiende; y valora en alto grado la red, pero al mismo tiempo aplica una estética de la confrontación para preservar y potenciar su pensamiento crítico.

A futuro, que debió haber ocurrido ayer, debemos implementar acciones específicas para alfabetizar a los usuarios.

Y es que hoy nos enfrentamos a una situación, además de distinta, aún muy nueva. Recordemos existe una notable diferencia entre postear en Facebook (una red), hacer una búsqueda en Google (también una red) o interactuar con los grandes modelos de lenguaje, una red de discurso infinito, demandante, que se alimenta de nuestra necesidad.