La humanidad en su búsqueda constante de afirmación se aferra a los ismos para encontrar respuestas a sus necesidades y conflictos más primitivos en tanto persistentes, entendidos como la valoración de la existencia misma, de la relación del humano con lo que le rodea y crea.
Ahora es la inteligencia algorítmica; antes lo fue Internet, la revolución industrial y si damos un salto en el análisis de la evolución humana y sus relaciones: el uso del fuego. Pero nada de esto nos volvió más modernos ni más sofisticados. Como dijera Martí «cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea». Y así vamos cargando con las relaciones que establecemos a veces con petulancia, otras con humildad, otras desde la ignorancia o la sabiduría.
Este ensayo no habla de posthumanismo, habla del humano en su constante devenir, en su espíritu y fuerza, en sus decisiones fallidas o no. Reconoce lo híbrido y la Red como la complejidad en la que nos desenvolvemos, un concepto abstracto, no tangible pero que hoy se traduce en un clic o en un Enter que cambia el cómo y el porqué de las significaciones, de lo que verdaderamente somos o no, de lo que perseguimos o no.
De ahí que cuando hagamos alusión, asimismo, al capitalismo de la necesidad exacerbada invitemos al lector a repensar en cuánto da y en cuánto pierde en esta relación de «compra» y «venta» de significados, exenta en gran medida de monedas. Solo en apariencias. Se asombrará el lector como Meñique y probablemente entenderá que no vagamos por el mundo de los nuevos feudos sino por el de siempre: el del humano y su carga existencial. En la soberanía la Red se lee distinta.
Prólogo del libro: Inteligencia algorítmica abductiva: emulación semiótica: Un viaje a la «verdadera conciencia» de la IA

La soberanía del sentido
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