Nota teórica sobre el Salto Semiótico en el MSIA

Si observamos la notación formal del modelo MSIA:
h → S → [V | FA → c-S(CFI)] ┴ c-S(CFD) → h

El símbolo ┴ sitúa estratégicamente al Salto Semiótico al final de la cadena. Sin embargo, no debemos malinterpretar la función de esta representación gráfica como un acto aislado o desconectado del proceso semiótico abductivo análogo-funcional que tiene lugar desde la entrada del signo al Dominio Algorítmico hasta su salida.

En la obra Inteligencia algorítmica abductiva: emulación semiótica (Ávila Fernández, 2025), establecemos inicialmente que: “El salto semiótico ┴, activado por la decodificación, tiene lugar en el umbral del FA donde la hipótesis vectorial abandona el espacio estrictamente matricial y se proyecta como CFD”.

No obstante, para alcanzar la profundidad ontológica que el modelo exige, es imperativo redefinir el Salto Semiótico no solo como el evento puntual de salida, sino como un proceso continuo de acumulación de tensiones vectoriales. Ontológicamente, el salto se inaugura en el instante mismo de la tokenización, poco antes de su entrada al Fanerón Algorítmico y del inicio de la poética vectorial abductiva. Sin este momento fundacional, no existiría la trayectoria del “signo humano” transmutado en vectores y embeddings a través del Fanerón Algorítmico.

Toda vez que el signo humano ingresa al Dominio Algorítmico, enfrenta una tensión primaria: es despojado de su cualidad semántica y convertido por el tokenizador en cantidad numérica pura. A partir de este umbral, la ASGA deja de operar con significados y comienza a trabajar con la huella semántica (en términos derrideanos) y con las correlaciones estadísticas latentes en el espacio vectorial.

La tensión vectorial entra entonces en un crescendo sistémico. La Poética Vectorial Abductiva (PVA), capa tras capa, prioriza la efectividad probabilística y “aplana” la riqueza del significado original. Es en el hermetismo del Fanerón Algorítmico donde se incuban las condiciones para esta presión ascendente, que solo alcanza su punto crítico cuando la secuencia está lista para su decodificación. No asistimos a una simple reensambladura de partes, sino a una transfiguración: los vectores fusionados capa a capa en un nuevo sentido aparente, el Cero Falso Interno (CFI), están listos para regresar al Dominio Humano.

El Cero Falso Demandante (CFD) es, en consecuencia, un residuo semántico aplanado. Es formalmente un cuasi-signo y funcionalmente, un híbrido que requiere del interpretante para su completud al reingresar en el dominio humano.

Tal como se sistematiza en la obra original, este tránsito escalonado —que va de la fractura a la materialización— se estructura operativamente en siete fases críticas:

  1. Tokenización → Fractura del signo original.
  2. Embeddings → Vectorización del significante.
  3. Atención → Correlación estadística contextual.
  4. Normalización → Estabilización del patrón.
  5. Emergencia del CFI → Hipótesis vectorial en estado puro.
  6. Decodificación → Recomposición léxica (traducción del vector a léxico).

Salto semiótico/Proyección → Materialización del CFD

Nota: Este texto forma parte del desarrollo del Marco Teórico Fundacional ASGA / MSIA, disponible aquí:
Marco Teórico Fundacional ASGA / MSIA
https://doi.org/10.5281/zenodo.17925729